Hay egresados cuya trayectoria profesional no se mide únicamente por los cargos que ocupan, sino por las causas que impulsan, las comunidades que movilizan y la huella que dejan a su paso.

Este es el caso de Jonathan Pérez, egresado destacado de la Universidad de Celaya, quien ha convertido su interés por el bienestar animal, la educación ambiental y la innovación social en acciones concretas para mejorar su entorno.

 Jonathan colabora en distintos proyectos de Conexión Animal, asociación civil que promueve campañas de esterilización, vacunación y atención veterinaria en comunidades vulnerables. A través de iniciativas como Un México sin callejeros, la organización busca sensibilizar a la sociedad sobre la tenencia responsable y reducir el abandono de animales.  Sin embargo, su compromiso no se limita al bienestar animal. Jonathan también forma parte de Hábitat, Laboratorio de Innovación Socioambiental, un proyecto que vincula la ciencia, la educación y la participación comunitaria para desarrollar soluciones frente a los desafíos ambientales de la región. 

Desde este espacio participa en actividades de educación ambiental dirigidas a niñas, niños, jóvenes, empresas y comunidades; jornadas de reforestación; talleres sobre reciclaje, cuidado del agua y composta; así como proyectos para la creación de jardines para polinizadores, huertos medicinales y sistemas de captación de agua. 

 Para Jonathan, generar conciencia ambiental significa llevar el aprendizaje más allá del discurso.

“No es lo mismo hablar de la naturaleza dentro de un edificio. Buscamos que las personas toquen la tierra, observen, huelan y vivan la experiencia”.

 Esta filosofía se encuentra presente en programas como Escuela Santuario, mediante el cual se acompaña a comunidades escolares para que comprendan la importancia de los ecosistemas y conviertan sus espacios en entornos más verdes y conscientes.

 La apuesta por comenzar con las infancias tiene un propósito muy claro: que el conocimiento llegue también a los hogares. Jonathan explica que, cuando las niñas y los niños incorporan nuevas prácticas ambientales, sus familias comienzan a adoptarlas y, poco a poco, el cambio alcanza a toda la comunidad. 

 

Tierra que vuelve a dar vida

 Otro de los proyectos en los que colabora es el vivero Tierra Viva, ubicado en el Rancho Pura Vida, donde se producen árboles destinados a acciones de reforestación, arborización y restauración de ecosistemas.

 El vivero trabaja bajo un modelo de aprovechamiento circular: residuos orgánicos recuperados de la Central de Abasto de Celaya son transformados en composta y utilizados para nutrir los árboles que, posteriormente, serán llevados a zonas que requieren restauración.

 “La tierra que se generó de esos residuos alimenta a los árboles y después esos árboles van a alimentar un cerro. Es un ciclo. Por eso se llama Tierra Viva: porque es una tierra que tuvo vida y que está dando vida”.

 Hábitat fue concebido con tres áreas centrales: el Laboratorio Ximhai, destinado al diseño de metodologías de intervención y generación de información; el Vivero Tierra Viva, enfocado en la producción de plantas para restauración ambiental; y Escuela Raíz, dedicada a la formación ambiental de comunidades, instituciones y empresas. 

 

Cuando las plantas hicieron música

 Uno de los proyectos más innovadores en los que Jonathan ha participado fue el primer Concierto de Plantas realizado en Celaya, una experiencia que reunió ciencia, arte, tecnología y conciencia ambiental.

 Mediante biosensores, el equipo registró la actividad eléctrica de distintas especies vegetales y transformó sus variaciones de resistencia y conductividad en sonidos musicales en tiempo real. Jonathan participó como representante de Hábitat en la presentación de esta iniciativa, que permitió al público descubrir que las plantas son seres vivos que reaccionan al tacto, al ambiente y a la presencia humana. 

 El concierto no fue solamente un espectáculo. Fue una manera distinta de acercar a las personas a la naturaleza y demostrar que la innovación también puede utilizarse para despertar sensibilidad, curiosidad y responsabilidad ambiental.

 

Un egresado que regresa para construir nuevos vínculos

 Durante su encuentro con la Universidad de Celaya, Jonathan manifestó su interés por involucrar a estudiantes en actividades de voluntariado, educación ambiental y trabajo directo en el vivero.

 La intención es crear experiencias en las que las nuevas generaciones puedan aplicar sus conocimientos, participar en proyectos reales y comprender que la formación profesional también implica asumir una responsabilidad con la comunidad y con el planeta. 

 La trayectoria de Jonathan Pérez representa el espíritu de nuestros egresados: personas que utilizan lo aprendido para imaginar nuevas soluciones, sumar voluntades y generar cambios que trascienden su ámbito profesional.

 

En UNI Talent Hub nos enorgullece compartir la historia de un egresado que ha decidido poner sus capacidades al servicio de la vida.

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