Autora: Samantha Valeria Campos Jaramillo
El caso de Macario Martínez, un recolector de basura cuya voz llegó a millones a través de TikTok, me hace cuestionar si es que existe una relación entre talento, esfuerzo y las oportunidades que ofrece nuestro sistema. Su historia, viralizada en un video de aproximadamente 40 millones de reproducciones captura la esencia de un artista, pero también expone las profundas desigualdades que muchos enfrentan. ¿Es el éxito de Macario un golpe de suerte o el reflejo de un sistema que exige milagros para prosperar?
La narrativa del trabajo duro a menudo simplifica la realidad, ignorando las barreras sistémicas que enfrentan millones. El ascenso de Macario, aunque inspirador, no debe cegarnos ante la realidad de que muchos artistas talentosos nunca tendrán su oportunidad. La industria musical, a menudo, romantiza la pobreza y perpetúa la meritocracia, promoviendo la idea de que el éxito depende únicamente del esfuerzo individual. Sin embargo, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) nos muestra que la clase media en México se define por factores multidimensionales como ocupación, vivienda, acceso a servicios, no solo por ingresos. Y la realidad es que, a pesar de las largas jornadas laborales, muchos trabajadores no alcanzan la solvencia económica.
Un término necesario de mencionar es la pornomiseria. De acuerdo con la CNDH se define como la mercantilización de la miseria a través de medios y formas estéticas que romantizan la pobreza. Al destacar la condición de recolector de basura de Macario, se explota una imagen de vulnerabilidad para generar impacto emocional. Esta práctica, que busca atraer la atención a través de la exposición de la pobreza, plantea serias cuestiones éticas. Se estigmatiza una profesión, al mismo tiempo que se intenta ensalzar al individuo. Es aquí donde se encuentra la principal diferencia de otros músicos que deben de trabajar en otras cosas para solventar su carrera artística, y es que a ellos no se les etiqueta de esa forma.
La historia de Macario nos conecta con la lucha de muchos que buscan convertir sus pasiones en una vida digna, pero también nos recuerda que la viralidad no puede solucionar los problemas sistémicos. Como lo exponen Hasan, B., Lukowicz, P., & Song, C. (2022) donde la misma puede incluso afectar el comportamiento de las personas. Por ello, la viralidad es impredecible y no es capaz de cambiar las condiciones materiales que generan este problema. La historia de Macario puede sonar como otro caso de superación personal, pero creo que es un síntoma de algo más profundo.
Oliveiraet al. (2024) sugieren que el contenido viral puede predecir el éxito futuro en la música, pero no es una correlación universal. Este sistema económico no garantiza una recompensa justa para todos los que luchan. Y al enfocarnos solo en el esfuerzo individual, dejamos de lado lo más importante: la discusión sobre por qué millones de personas tienen que estar en una situación como la de Macario.
En la era digital, la presencia en línea se ha convertido en un factor determinante para el avance profesional en las artes, tal como lo señalan Petrides y Vila de Brito (2024). Las plataformas digitales ofrecen una visibilidad sin precedentes, permitiendo a los artistas conectar con audiencias globales. Sin embargo, esta visibilidad no siempre se traduce en éxito económico o estabilidad profesional. La gestión de la presencia digital requiere una estrategia cuidadosa y constante, y la viralidad, aunque deseable, sigue siendo un fenómeno impredecible. Esta, aunque poderosa, es efímera. Estudios como los de Oliveira et al. (2024), y Garimella y West (2019) demuestran que, si bien la presencia digital es importante, no garantiza el éxito a largo plazo.
Para mi este caso particular es un síntoma de un sistema que obliga a las personas a vivir en condiciones precarias y a depender de golpes de suerte. ¿Queremos perpetuar un modelo de vida donde el éxito depende del azar, o construir un futuro donde el talento y el esfuerzo sean justamente recompensados? Este debate presenta la oportunidad de crear una sociedad más equitativa, donde la oportunidad no sea un privilegio, sino un derecho.
Referencias:
• Garimella, A., & West, M. (2019). Hot Streaks of User Impact on Twitter. Proceedings of the International AAAI Conference on Web and Social Media, 13(1), 191-198.
• Hasan, B., Lukowicz, P., & Song, C. (2022). Going Viral: How Sharing Scientific Content on Social Media Affects Scientists’ Behavior. Proceedings of the ACM on Human-Computer Interaction, 6(CSCW2), 481–505.
• Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). (s.f.). Clase media en México. Recuperado el [24 de febrero de 2025], de (https://www.inegi.org.mx/).
• Oliveira, D., Ferreira, F., & Mendonça, P. (2024). Can Viral Content Forecast Future Success? Evidence from the Music Industry. Journal of Business Research, 172, 114497.
• Petrides, A., & Vila de Brito, A. (2024). Digital Presence and Career Advancement in the Arts. Journal of Arts Management, Law, and Society, 14(1), 1-16.