Discurso del Lic. Enrique Bustamante Martínez en la ceremonía de graduación.

Me siento muy honrado y es de verdad una gran distinción el poder hablar hoy frente a todos ustedes en esta ceremonia que es tan especial y en la que felicito a todos y cada uno de los graduados pero también a sus profesores, a las autoridades de la Universidad de Celaya y al mismo tiempo a sus familias porque graduarse es un trabajo de equipo. Hoy es un día oportuno para que todos ustedes, jóvenes graduados, agradezcan el apoyo y la comprensión brindada por todos los que los rodean.

Una vez entregadas las felicitaciones del caso, permítanme compartir con ustedes algunas reflexiones. Seré breve. Dicen que el mejor discurso de graduación de la historia lo hizo Salvador Dalí en la Universidad de Barcelona, cuando dijo: "Seré breve. Terminé".

¿Qué significa la graduación? ¿Por qué es tan importante? Este momento inolvidable es la culminación de muchos años de educación. Es un día que transforma la relación de cada uno de ustedes jóvenes graduados con la sociedad.

A partir de ahora ya no es la Universidad de Celaya la que los va a evaluar, sino será la sociedad la encargada de seguir su trayectoria como profesionales y como individuos, a través de sus actitudes, de su conducta como dicen ahora de su “performance”.

Hoy también es un día importante, porque están incorporando el principio de realidad que es el principio que implica postergar los intereses del momento, en función de objetivos de largo plazo.

Quisiera invitarlos a pensar qué se están llevando de la universidad. No se están llevando sólo una certificación, una licencia para ejercer una profesión. Se están llevando algo trascendente e insustituible: el conocimiento.

Piensen en el valor del conocimiento. El conocimiento no les puede ser nunca sustraído. Algo que les permitirá alcanzar su realización como personas libres y autónomas, capaces de conquistar su lugar en la sociedad, ganarse la vida y reafirmar su identidad.

Hoy se convierten en ciudadanos activos con responsabilidad con su entorno, su familia, su empresa, su estado, su país.

Si aceptamos nuestra condición de ciudadanos, tenemos que aceptar también que lo bueno y lo malo que pasa en México tiene que ver con nosotros; en mayor o menor medida, claro está.

El país necesita personas comprometidas, independientemente de su profesión o de su oficio. Y son los más preparados, intelectual y moralmente, los llamados a dar ejemplo.

Jóvenes quiero referirme a ustedes en este momento por que forman parte del sector mayoritario de nuestra población.

Quiero decirles que uno de los grandes retos para las nuevas generaciones es, no perder su capacidad de asombro.

Nos hemos acostumbrado a vivir en medio del crimen, de la pobreza extrema, de los secuestros, de la corrupción, de narcos.

A veces cuando pienso en la indiferencia que siente una persona al ver a un discapacitado o a un niño sucio en la calle tirado con un manojo de resistol en su nariz, o quizá un anciano pidiendo limosna,,, creo que lo que sucede es que se le ha blindado el corazón,,,, y se callan sus sentidos: para no ver, para no oír, para no oler, para no sentir.

Para vivir el día a día, sin mayores traumatismos,,,, a la deriva,,,, como dicen por ahí, pasar por la vida nadando de muertito. Haciéndole el quite a la realidad; medida engañosa de supervivencia.

Uno no escoge donde nace, pero uno sí escoge qué hace con las oportunidades que se le presentan: y mientras más oportunidades se tienen en la vida, es mayor la responsabilidad.

Ustedes, y la mayoría de los que estamos aquí, somos privilegiados. De 1000 mexicanos que ingresan a primaria terminan 600; de los 600 sólo 100 terminan bachillerato; de los 100, 30 ingresan a la educación superior, y solamente 3 se gradúan: 3%. ¡Ustedes serán parte de este 3%!

Hay que romper con el pasado y atreverse al futuro.

El pasado nos subyuga.

El pasado nos esclaviza.

El pasado es un somnífero al que nos aferramos cuando la debilidad nos invade.

Bien lo decía el escritor Saramago, en una entrevista publicada en "El País Semanal": "El rasgo principal de una sociedad en crisis consiste en no ver al futuro...y esa falta de perspectiva resulta hoy mucho más nociva, mucho más peligrosa."

Sobretodo en nuestro país, donde no se vive, se sobrevive al día.

Donde un estornudo de orden público resfría la economía,,, recuerdan hace tan sólo unos días el caso de la tortilla,,, o el caso del aumento al precio de la gasolina,,,

Pero ver el futuro requiere coraje; coraje para desafiar el individualismo. Ese que amenaza dominarlo todo abusando de sus beneficios.

"Ninguna sociedad decente puede sobrevivir a menos que vea con valor al futuro y exista un mínimo de valores comunes", decía Shimón Peres en la Universidad Anáhuac el día que le entregaron su Honoris Causa.

Ello es factible sólo si atemperamos nuestra existencia a una causa más grande que la que nos dicta el egoísmo. "Si no aprendemos a limitar con firmeza nuestro egoismo y a orientar nuestro trabajo cotidiano con criterios de apoyo y participación activa, nosotros, la humanidad, simplemente nos destruiremos, mientras observamos en la sociedad, como salen a relucir los peores aspectos de la naturaleza humana".

No podemos perder la esperanza en un mejor México; ello equivale a perder la fe en nosotros mismos. No podemos perder la capacidad de ilusionarnos; ello equivale a estar muertos.

A diferencia de lo que muchos creen, cada uno de ustedes sí hace la diferencia.

Es probable que no cambiemos el mundo, pero sí podemos hacer mucho por nuestro entorno cotidiano. La suma de cada uno hace el todo,,, hace la verdadera diferencia.

Que no nos sorprenda la muerte poniendo un pie delante del otro en el camino incorrecto.

No olvidemos lo que dijo San Angustín cuando alguno de sus estudiantes le preguntó si le parecia que la vida es corta, el respondió con una sinceridad pasmosa: "Cortísima. Cuando se le empieza a conocer, llega el momento donde lo más previsible es morir".

Decía el también que, “debemos estar seguros de que no nos sorprenda la muerte estando en deuda con nuestro compromiso personal, cualquiera que este sea”.

Cuentan que un padre le pidió un día a su hijo que, por cada mala acción que hiciera, cada vez que molestara o hiciera daño a alguien, clavara un clavo en la pared. Ésta se fue así llenando de clavos, muchos al comienzo, luego menos. Hasta que el hijo fue con su padre un día a contarle que, desde hacía un tiempo, había ya dejado casi de clavar clavos. Ya lograste el autocontrol, le comentó el padre. Ahora, cada vez que de alguna manera ayudes o contribuyas con otro, puedes desclavar un clavo. Pasó un tiempo y el hijo regresó un día contento con el anuncio de que la pared ya se encontraba libre de clavos. Ya eres un líder, le anunció el padre. Y ahora, preguntó el muchacho:

¿Qué hago con los huecos en la pared? ¿los puedo tapar? No, fue la respuesta, que se queden allí, como testimonio de que finalmente no te has hecho solo, como registro silencioso de todos aquellos que, de una manera u otra, han contribuido a formarte.

La etapa universitaria que hoy ustedes culminan ha sido una fundamental en esa pared con huecos que constituyen la vida de cada uno de ustedes.

Por esto es que los amigos que hacemos en la escuela y la universidad resultan tan especiales, porque nos conocieron sin formación, en el esfuerzo adolescente y juvenil de clavar y desclavar clavos.

Procuren enamorarse del trabajo que hagan o, mejor aún, escojan un trabajo del cual se puedan realmente enamorar.

Pocas cosas de la vida son mejores que ir con ganas a trabajar los lunes en la mañana. Disfruten de sus planes y logros.

En la universidad continuaron la formación que recibieron en sus hogares para actuar siempre con responsabilidad y mantener una sana disciplina.

Ojalá que también hayan aprendido a cultivar la fuerza del espíritu para que los proteja eventualmente ante la adversidad repentina.

Sean siempre ustedes mismos. Conózcanse bien. Aprendan del silencio. No finjan afectos. Ante la vida y el trabajo, planteen su verdad y sus preguntas con transparencia; no se cierren a nadie, ni a los presuntamente ignorantes, porque ellos también tienen su historia.

El mundo puede parecer hoy un lugar confuso y lleno de egoísmo, pero hay también en él personas que luchan por alcanzar ideales nobles. La vida cotidiana no deja de estar cargada de heroísmo. Y no se angustien con fantasmas. Hay temores que nacen, a veces, del cansancio y la soledad.

Hoy que terminan este periodo de su vida,,, a los que hoy finalizan sus carreras o maestrias, quiero invitarlos a que ejerzan su profesión con integridad moral y ética. Nuestro país ha sufrido mucho por profesionales que perdieron la brújula moral y debemos ayudar a nuestra sociedad a recuperarla.

Recuerden que el conocimiento que tienen hoy se volverá obsoleto rápidamente.

Albert Einstein en una de sus clases de física en Princeton anunció a sus alumnos que el examen que iba a plantear sería el mismo que el del año pasado y que estaba en biblioteca disponible.

Uno de los estudiantes le preguntó que si no estaba preocupado porque alguien pudiera ir y verlo. "Para nada", dijo Einstein, "las preguntas son siempre las mismas, lo que cambian son las respuestas". Ténganlo en cuenta.

Ustedes deben mantenerse actualizados esa es una gran responsabilidad que deben asumir con la sociedad a la que van a servir.

Finalmente les quiero invitar a tener en cuenta la importancia de combinar la búsqueda del éxito privado con el bien público.

Hay un concepto central en la filosofía judía que se llama Tikun Olam que comanda los seres humanos a "reparar el mundo". Esto se interpreta fundamentalmente como la ayuda al prójimo, la filantropía y la búsqueda del bien común.

Los que hemos tenido el privilegio de formarnos académicamente, debemos participar en la generación de oportunidades y en la regeneración de instituciones. Estamos en un momento de redefiniciones para nuestro país y el mundo.

Es visible para todos que los modelos productivos históricos se están agotando

Hay un México nuevo esperando ser descubierto y construido. ¿Qué queremos? ¿Un México tecnológico, agrícola, ganadero, financiero, turístico? ¿Debemos privilegiar los grandes complejos industriales o la custodia del medio ambiente? Cómo mediamos entre estos temas.

Son todas grandes preguntas a cuyas respuestas tenemos que aportar todos.

Debemos ayudar a dirigir al país en una dirección de creatividad e inteligencia, en donde el crecimiento y la igualdad no sean opciones excluyentes, sino resultados complementarios que se refuercen mutuamente.

Hagamos una sociedad en la cual el talento y la dedicación sean más importantes que la afiliación política o el origen geográfico o social.

Tenemos que terminar de descartarnos entre nosotros mismos porque uno es público y el otro privado, porque uno es de izquierda y el otro de derecha, porque uno es del norte y otro del sur.

Todos ustedes tienen el potencial de ser libres e innovadores. No tenemos por qué optar entre estado y sociedad civil, entre campo y ciudad o entre empresarios y trabajadores. Son todas falsas antinomias. México necesita de todos.

Eduquen con su ejemplo en su vida profesional

Amen a sus familias.

Nada les dará mayor alegría.

Actualmente, para algunos de ustedes, finaliza su educación formal y comienza su aprendizaje. El aprendizaje es un objetivo esencial que dura la vida entera. No finaliza cuando las puertas del establecimiento de enseñanza se cierran a nuestras espaldas o cuando se seca la tinta en el diploma.

Cada momento es un momento de aprendizaje, si mantenemos nuestras mentes abiertas, alertas y listas.

Jóvenes actuen con humildad, ahora tienen un título. Sin embargo, eso no los convierte en mejores personas; apenas significa que han recibido más educación.

Finalmente, lo más importante: tomen la vida que Dios les ha dado y hagan con ella algo significativo.

Y mientras eso sucede yo les deseo el mejor de los éxitos.

Muchas gracias !!